Avanzando

26 de junio de 2013 – 10:00 am – Camagüey, Cuba

Mi calvicie avanza lentamente, de la misma manera que yo por el mundo.
Un pelo acabado en espiral cae lentamente sobre el platito de café. Lo miro con cara de pucherito. Cada vez son más largos.

Pero al menos no caen sobre el teclado del ordenador de la oficina.

Ese cine de mi memoria

El cine Jara sí que me transporta en el tiempo.

Cuesta 2 pesos nacionales -NADA- entrar y encima me lo paga un paisano con el que charlo en la cola. Un precio muy social, o comunista, si gustan.

El cine es igual que el Ramos Carrión aquél que teníamos en Zamora. Enooorme, con piso de arriba y de abajo, si se ríe una en la esquina de arriba se oye con eco por toda la enorme sala.

Todos se ríen -es una comedia- y las risas comunales son espectaculares y se contagian a dolor. Es más divertido. Huele un poco a choto y los asientos son con reposabrazos de madera y el muelle de la parte baja ya no levanta la parte baja.

Me quedo a verlo con luz tras los créditos. Merece la pena. Mugrecilla buena. Viva lo antiguo!!

Ps.- La película es ‘Se vende’, de Jorge Perugorría, no está muy allá pero se ve una Cuba que me gustaría que vieran.

Esa tele de mi memoria

Hoy paseo feliz por el parque de la Vera en la Habana.

En una esquina veo el interior de una humilde caseta con un hombre que mueve con la mejor de sus sensibilidades una de esas antenas telescópicas que tenían nuestras teles antaño.

Las teles, son de aquellas. En Cuba hay como 4 ó 5 canales, y cuando hay interferencias, no salen cuadraditos pixelados como en nuestra era digital, no. Sale nieve, granitos de esos, bolitas.

Y lo que ponen pues es de aquello. Y por las noches cortan. Menos en algún canal que repite lo que puso durante el día.

Y así, el pueblo, sin tele internacional ni internet, no sabe… pero sabe.

¿Hace cúanto que nos levantábamos en casa a cambiar de canal y la tele hacía bolitas y ruido rosa?

Salir del atrape aéreo

Rompiendo la ley de vuelos internacionales, mmhmhm, qué sabroso.

Todo viajero internacional debe mostrar, antes de viajar a un país como turista, el vuelo de vuelta o un vuelo de salida de ese país en menos de lo que dure la estancia como turista, entre 1 mes y 3 meses normalmente.

Esto quiere decir que cuando vas a un país ya debes saber cuándo te vas a ir y comprar ese vuelo, incluso si no tienes ni puta idea de quién vas a ser en 2 semanas. Es decir, romper las pelotas al mochilero buscavidas y buscalibertad como yo. Para las personas que se van 15 días en agosto ya les vale con el de vuelta y todo esto ni se plantea, pero cuando uno se ha buscado el viaje de su vida y quiere caminar por el mundo mirando sólo el presente, esto es caca. Tranquilos agentes, no quiero quedarme en vuestro país para siempre como ilegal, no estaré mas de 3 meses, sólo quiero improvisar, y pienso hacerlo.

A primera vista huele a carroñeros de agencias de viajes buscando más dinero y plazas vacías en aviones, ó quizás a países que tienen miedo de que la gente se quede colgada en sus extensiones sin dinero para salir y mendigando por la calle?

Pero si alguien está en éste dilema, que no se preocupe: la mayoría de las veces no piden este vuelo, aunque preguntan por él y basta que no tengas uno para que te lo pidan. Así que una cosa buena de mi profesión de informático es el modificar documentos digitales y darles apariencia pro para pasar estos problemas y hacer el viaje que quiero, más libre. Podéis coger el email de otro vuelo y cambiar los datos. Punto.

Normas tocahuevos en este viaje no, please!

Nota sobre cubanos

21 junio 2013

Los cubanos son presumidos, les gusta mucho la ropa, pero está cara para ellos. Hay pocas cosas caras, como algunas cosas de comer, la gasolina y los productos que sólo se consiguen en moneda divisa o CUC (recambios, importaciones…). El otro día me dí cuenta de que odian mojarse: en cuanto caen dos gotas corren a refugiarse mientras yo camino tranquilo por el medio de la calle bajo sus atentas miradas.

Llegar a Cuba, hechos

Cuando llegué a Cuba me encontré a la gente fumando en la sala de recogida de maletas. Mi mochila (aka Todo) apareció con un bolsillo lateral abierto y las cosas desparramándose por la cinta, vieja y pequeña, la sala con decoración original bastante hortera y algo mugrienta, pero molaba. Curiosamente se habia enganchado con algo y no era una intervención humana (no faltaba nada, o no he echado nada aún de menos). Rápidamente salté entre las maletas y empecé a recoger mis cosas y los operarios me ayudaron parando la cinta y dejándome entrar por el agujero de salida de bultos para recoger más cosas, en fin, locurita inicial. Lo cuento para que se saboree ese comienzo de viaje en el tiempo, a veces de 40 años quizás, a veces de más, a veces de menos. Ver con asombro cómo en algunos lugares siguen pasando cosas que nosotros ya no veremos jamás o son totalmente inimaginables, quizás es ésto lo potente de los viajes a países exóticos o en desarrollo, lo que me chifla. Viajar en el tiempo, back and forth. Saborear el desarrollo cuando es positivo y reconocer los grandes errores que cometemos cuando es negativo. Ver que antes teníamos cosas estupendas que hemos perdido, muchas! Y trabajar para recuperarlas.

Cuba sabe mantener algunas de esas cosas. A veces no queda claro si están mantenidas a propósito por una mente realmente visionaria (sí, me refiero a Fidel) o es una mera coincidencia del régimen revolucionario y sus muchas moderaciones de la sociedad y el desarrollo. Pero es genial verlas. Imagínense un país sin internet y el consiguiente desfase en el tiempo y las comunicaciones que ésto conlleva (no se sabe hasta que se viene, hablar con alguien puede ser dejarse mensajes en recepción por teléfono hasta que se coincide, al tercer día o así). Pero imagínense a la vez el tiempo que tiene la gente para estar unos con otros e irse a ver a casa para darse un mensaje en lugar de mandarse un email. Por ejemplo. Por ahí van los tiros, la gente está mucho unos con otros, el tiempo que tienen es para disfrutar y estar juntos.
Sigue leyendo