Irse de Utila, si puedes

21 Noviembre 2013
Vuelta al presente

Hay una canción famosa sobre Utila que dice ‘-I’m leaving tomorrow. -No you’re not!’

Pues es tal cual. Llevaba queriendo irme muchos días y siempre hay algo, más serio o más estúpido, por lo que me acababa quedando un día más.

Cuando llegué a Utila creí que no podría estar ni una semana. La encontré pequeña, agobiante, fiestera, sucia e insoportablemente calurosa. Hoy acabo de irme y tengo una nostalgia crecidita y una sensación de vacío y pena por el cariño que le he cogido, en un mes, a algunas personas conocidas e incluso a otras no conocidas pero que siempre estaban en el mismo sitio. La confianza creada en tantos días con personas cercanas hizo que todos los que vivíamos, buceábamos, y pasábamos tiempo juntos día a día, fuéramos una familia: al final no importaba con quién, ni cómo: todos los momentos eran para ser compartidos con alguien, desayunando, bajo el agua, estudiando, cenando y birreando. Tenía más gente cercana de lo que me imaginaba y todos teníamos confianza por igual. Ésta fue la enseñanza de Utila, el compartir el tiempo, ser más social y menos egoísta con el mío, y disfrutar de ser amigo de todos igualmente, sean como sean, soberbios, graciosos, confiados, raros, tímidos, tontos, pijos, o mira, majos.
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Nacho el gran muchacho

27 Septiembre 2013

Nacho es un nota argentino, básicamente, al que saco más de diez años pero admiro como podría admirar a un abuelo que escala sin cuerda.

Nos conocimos en ésta oblicua bajada por la costa pacífica mejicana. Cuando subió a mi autobús pensé que era un francés flipadín rollo yeah. Cargaba con gran mochila, dos instrumentos de cuerda en sus fundas blindadas y no sé que otras cosas más. Sudaba. Rastas bien firmes y auténticas detrás de la cabeza, ropas sucias, expresión de cara amigable. Para muchos de ustedes, un auténtico -pero auténtico en el buen sentido- perro-flauta.

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Catalina en Chacaua

15 Septiembre 2013

Llegar a Chacaua fue un poco de odisea.
Las fuertes lluvias que algunos recordaréis ver en televisión, que rompieron un puente y pusieron muchos estados de Méjico patas arriba, habían inundado esta zona: las lagunas no daban mas de sí y el río que desemboca en Chacaua estaba desbordado, haciendo que el pueblo tuviera más de la mitad de las casas hasta con un metro de agua.

Un barquero me dijo que había otra española viviendo allí, se llamaba Catalina, y era mayor: era la mujer que había estado buscando en San José. La conocen en la zona, por algo será. Cuando llegué acabé en su casa por casualidad, y no estaba. Sus vecinas me dijeron que estaría tomando una birra, y me dieron arroz con leche dos veces, ademas de charla y cariño en la humedad.

Así es Chacaua, todas las casas conectadas por la arena:1-IMG_8793
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Joder, otro taxi

2 septiembre
Un dedo hacia Oaxaca

Dice:
No sabía que se podía llegar a odiar tanto a los taxis.

Cuando haces dedo y diluvia y estás mojado y aparece un único coche en la distancia… y es un taxi.

O ponerse en un control en el medio de la carretera y que a ambos lados pase todo gente que te mira y se ríe, de las pintas o no sé de qué, y que saluden estúpidamente como si yo les estuviera saludando y no pidiendo un ride.

Ésto es llevando horas y anocheciendo, claro.

Los altos de Chiapas

30 agosto

Bueno. Pues me voy a los altos de Chiapas con esa intención de conocer a los indígenas, o intentarlo. Los indígenas son cerrados de por sí y reacios a mis apariciones… Muchos niños corrían asustados a sus casas al verme, y las mujeres se metían despacio en casa a mi paso, cerrando la puerta. Los hombres hablan conmigo confiados, la mayor parte de ellos leñadores cargados con leña a las espaldas.

Intuyo que creen que mi presencia pertenece a otro tipo de gente maligna que no puede traer buen tiempo ni suerte. Ni hablar de fotos directas, que creen les roba parte del alma.

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Chiapas: San Cristóbal y Chamula

Cuando el frío me despertó en ese último trozito de viaje, me dediqué a observar por la ventana, muerto de sueño. Pero ví cosas que me despertaron curiosidad acerca de los indígenas y las gentes locales de esta zona de Chiapas. Casitas de madera, chimeneas, trajes y vestidos muy peculiares entre los bosques de la montaña. Quería explorar la zona, pero éso sería más adelante.

San Cristóbal de las Casas se encuentra en un fértil valle rodeado por montañas en el estado de Chiapas, al sur de México. Es el hogar de varios grupos indígenas que descienden de los mayas; dos de los más grandes son los Tzotziles y los Tzeltales que habitan en los pueblos de los altiplanos que rodean a San Cristóbal.
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Compartir la ruta

En un viaje así, sabía que habría partes del viaje que compartiría con gente que hace lo mismo que yo o sigue la misma ruta. No esperaba que fueran australianos, pero estos australianos son realmente carne con la que sí estoy dispuesto a compartir la ruta: no son precisamente surferos yeah, son gente profunda y super respetuosa que sabe viajar y sobre todo sabe disfrutar los momentos y ayudar a los demás a hacer lo mismo. Dos son ex-militares y uno es diseñador gráfico… muy buena gente.
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Pepón el trailero

24 agosto

Así que decidí largarme a Chiapas. Una vez rediseñada la mochila podía reencontrarme con mis amigos en San Cristóbal de las Casas, aunque fue difícil dejar Bacalar: es la tercera vez ya que debo plantearme en el viaje si sigo o me quedo una temporada en un sitio. El primero fue la casa de la familia jamaicana, el segundo fue en San Ignacio, Belice, haciéndoles una web por vivir con ellos en la granja, y el tercero este hombre del hostal que me dice que puedo ayudarle en algo parecido (web y recepción) y a la vez aprender vela a fondo en la laguna. [!!!]

No obstante, mi corazón dice que es pronto para quedadas y quiere ver más.
Empecé a hacer dedo tarde, como a las 14pm, Sigue leyendo